Historia de "Ecofiltro"

El agua potable es un derecho humano básico; desgraciadamente, por falta de infraestructuras o medios económicos, cientos de millones de personas no tienen acceso a este líquido.

Esta condición inspiró al ingeniero guatemalteco Fernando Mazariegos a desarrollar un purificador de agua altamente eficiente, económico, duradero y de bajo mantenimiento. Este purificador fue creado a partir de ingredientes sencillos y naturales como la arcilla, la plata coloidal y el carbón activado.

Ecofiltro se fundó con una fuerte conciencia social, por lo que su modelo de negocio se basa en un justo costo en su producto y en el apoyo a programas sociales destinados a llevar agua potable a poblaciones desatendidas.

Ecofiltro entró en México en 2018 a través de Social Global Leaders. En un conglomerado de empresas de impacto social en los sectores de la vivienda asequible (Grupo MIA), la energía limpia (Vitaluz), los servicios financieros (Procrece) y el agua pura (Ecofiltro), todo ello con el objetivo de mejorar la vida de las personas que se encuentran en la base de la pirámide.

Reconocimientos 

Esta empresa ha recibido numerosos premios a lo largo de su historia, como el Premio Market Place del Banco Mundial en Camboya en 2003 y 2004, el Premio a la Innovación del Banco Mundial en 2010, el premio anual Grand Ville Jesse Smith II de la Fundación Solar y el reconocimiento del Club Rotario Metrópolis de Guatemala.

José Fernando Mazariegos, creador del proyecto, recibió la Orden del Quetzal del gobierno guatemalteco en 2017. Este método se emplea ahora en la producción de filtros de cerámica en más de 27 países del mundo.



Estudiantes crean una mini central hidroeléctrica

Alumnos de las facultades de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (IME) e Ingeniería Industrial de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México construyeron e instalaron una pequeña central hidroeléctrica en un criadero de ciervos autosuficiente en Tzimol, Chiapas.

Los estudiantes crearon una turbina hidráulica que aprovecha la fuerza masiva de la caída del agua de un arroyo que atraviesa la granja, lo que da como resultado electricidad libre de contaminación.

La capacidad mensual de la central hidroeléctrica, de 2.600 kilovatios hora (kWh), cubrirá las necesidades eléctricas de la granja, que son de una media de 300 kWh al mes, así como la energía que ahora se utiliza a nivel doméstico y para hacer funcionar el sistema de bombeo utilizado para regar un campo de cultivo.

La microplanta puede generar 8.7 veces la cantidad de electricidad necesaria para el funcionamiento de la Granja Integral Autosostenible. En el futuro, la energía extra se empleará para alimentar una pequeña planta, que fabricará azúcar, que los habitantes de Tzimol producirán bajo un esquema de comercio justo.

Como parte de una iniciativa de conservación de esta especie, la electricidad también se utilizará para proporcionar agua a los ciervos de cola blanca, que se crían allí.

En un año y dos meses se construyó el plan de la microcentral hidroeléctrica. En el proyecto colaboraron Dominik Plata Gröber, los compañeros de Ingeniería Mecánica y Eléctrica: Hugo Agraz Mosquera, Andrés Ortega Gaona y Andrés Contreras Uriegas; y el compañero de Ingeniería Industrial José Antonio Cuevas Ascencio.